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Aunque hoy en día el ritual del abanico de sándalo se ha olvidado, algunos viejos practicantes siguen fabricándolos y llevándolos consigo como antaño. Según se dice, los abanicos de madera de sándalo son magníficos protectores. Permiten reflejar y desviar el chi perjudicial que pueden enviar quienes se sienten celosos de tu felicidad con el ser amado. A menudo conservan la fragancia distintiva de este tipo de madera que, según la creencia popular, es extremadamente poderosa a la hora de amparar contra el chi negativo. Elige uno decorado con una ilustración favorable de una montaña sagrada y luego llévalo como un objeto protector muy personal.
Realiza este ritual cada mañana antes de salir de tu casa
Cuando culmines tu rutina matutina y antes de vestirte, coge el abanico de sándalo y, sosteniéndolo por encima de la cabeza, ábrelo y úsalo para cubrir el cuerpo. Empezando desde la cabeza y siempre bien abierto, desciende lentamente hasta el rostro y continúa hasta los pies. Repítelo tres veces. Mientras haces el ritual, piensa simbólicamente que estás utilizándolo para crear un campo de fuerza o escudo que te rodeará y protegerá del chi negativo que pueda fluir sobre ti.
Ese ritual resulta incluso más productivo si se quema incienso y se coloca el abanico sobre el humo durante unos instantes antes de usarlo. Apóyate con el mantra del buda compasivo: om mani padme hum.
Una vez convenientemente energizado el abanico, úsalo para abanicarte el cuerpo desde la cabeza hacia abajo, hasta los dedos de los pies, de la forma que se ha descrito y sin olvidar hacerlo tres veces.
Cuando no lo utilices, cúbrelo y colócalo en un lugar seguro. Nadie excepto tú debe utilizarlo.
Fuente Estampas
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