emociones, diseñar oficinas, decoración, energías, feng shui
Si bien la “emocionalidad” no ha sido una esfera que, tradicionalmente, ha tenido cabida dentro del ámbito laboral, se ha demostrado el impacto que el diseño de la oficina tiene sobre el bienestar y el estado de ánimo tanto de los trabajadores como de los clientes que la visitan.
Diseñar el espacio de trabajo implica tener en cuenta las emociones “positivas” y las “negativas” que éste puede generar. Las primeras son fundamentales para el aprendizaje, la curiosidad y el pensamiento creativo, mientras que las segundas tienden a limitar los procesos de pensamiento, concentrándolos sobre aquellos aspectos directamente relacionados con un problema.
«Tal es así que, cuando alguien que está relajado, feliz y en un estado de ánimo placentero, es más creativo y tiene una actitud más positiva frente a las dificultades que se puedan presentar», señaló la decoradora de interiores Gabriela Suárez. Por otra parte, cuando la gente se siente estresada, su mente tiende a enfocarse más en un tema o asunto particular.
Estas son algunas de las consideraciones a tener en cuenta según los arquitectos Luis Quintero y Carlos Medrano:
Luz natural e iluminación. La luz solar desempeña una importante función biológica: es el marcador de nuestro reloj interno y un estímulo que afecta el estado de ánimo, la actividad y la salud, tanto desde el punto de vista fisiológico como psicológico. El nivel de iluminación afecta también muchos otros aspectos tales como la comodidad, el estado de ánimo y la salud.
«Se debe tener en cuenta que el color de la luz tiene un significado emocional importante pero también un efecto biológico innegable: mientras que la luz azulada de la mañana tiene un efecto biológico activador (de alerta), el rojo del atardecer tiene un efecto relajante», señalan los especialistas en el arte y diseño.
Color. Para la mayoría de las personas el color funciona como un sistema de signos; éstos pueden evocar estados de ánimo y son una herramienta poderosa a la hora de articular mensajes de comunicación visual.
De acuerdo a la Teoría de los Colores (Goethe) éstos se pueden agrupar en dos tipos: los colores positivos o activos, que causan una actitud animada, emprendedora, activa (el amarillo, el naranja y el rojo amarillento), y los colores negativos o pasivos que se adaptan a un humor intranquilo, maleable, apasionado, tierno y lleno de emoción (el azul, el azul rojizo, el rojo azulado). El verde, por ser el color de la naturaleza, es reconfortante y equilibra las emociones.
Ruido. Alcanzar un buen nivel de confort acústico es necesario para el equilibrio emocional de las personas. Para ello, el lugar de trabajo debe proporcionar condiciones apropiadas tanto para la interacción como para la confidencialidad y el trabajo de concentración.
«Diseñar espacios con menos superficies paralelas e incluir elementos irregulares, curvos u oblicuos; mantener los techos altos, utilizar materiales que contribuyan a la absorción del sonido y tener en cuenta la distribución del mobiliario son algunas de las estrategias que permitirán crear condiciones acústicas de confort».
Layout. Debe tenerse en cuenta que lo que constituye un entorno productivo para unos puede resultar agotador para otros, es por ello que los ambientes de trabajo deben ofrecer una gama de espacios tal que permita elegir dónde y cómo realizar el trabajo, además de dar opciones que equilibren la necesidad de interacción con otros, ámbitos de tranquilidad para concentrarse, reflexionar o simplemente hacer una llamada telefónica personal.
Materialidad. Las formas con las que se materializa el ambiente de trabajo también pueden proporcionar disparadores sensoriales. Numerosos estudios señalan que las personas preferimos las curvas y los contornos suaves porque instintivamente sentimos peligro ante los objetos afilados.
«De esto se desprende que las formas angulares benefician el estado de alerta y la concentración, mientras que las suaves y redondeadas satisfarían nuestra necesidad emocional de seguridad y protección».
Al mismo tiempo, la utilización de las divisiones transparentes puede conducir a una desagradable sensación de exposición que se puede traducir en estrés y falta de motivación. Para poder regular la transparencia se puede optar por cortinas o esmerilados. También conviene evitar los cielorrasos bajos ya que producen una sensación de confinamiento que puede producir estrés e irritabilidad.
Fuente Facetas
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