Dios, lilith, fuerza, instinto, Wicca Reencrnada
Después de la partida de Lilith del Paraíso, que harta de los malos modos y lo aburrido de Adán en la cama, le dijo: -ahí te pudras, esta que está aquí se va, y al Dios Padre me le dejas saluditos y mis deseos de un mejor asesoramiento en diseño-, Dios se la topó un día, y le dijo:
-Epa Lilith, párateme ahí.
La Lilith, que al haber abandonado a Adán y al Paraíso renunció –muy contenta, por cierto-, a ser humana para convertirse en demonio, pulsión inconsciente y orgasmo eterno, se le paró en posición de reto, manos a las caderas y moviendo contra el piso el piececito, impaciente:
-Ajá Dios Padre, que quiere, porque de una vez le digo que si me va a exigir que vuelva con el tarado del Adán nada monada, ese tipo es muy malacama y no me lo calo, así que le recuerdo que en el contrato de creación estaba establecida la cláusula de libre albedrío, y que yo sepa yo no me he arrepentido. Ahí nos vemos…
Y se volteó muy oronda a encontrarse con el bochinche del día, que estaba más bueno…
Pero Dios Padre, con voz tronante resolló:
-QUE TE ME PARES AHÍ, CONDENADA, SI NO QUIERES QUE TE VUELVA POLVO CÓSMICO PERO YA!!! Tú como que te olvidaste con quién estás hablando o qué?
La Lilith, demonia pero no pendeja, se volteó en el acto y peló los ojos:
-Pero Dios Padre, yo no quiero y no quiero y no quiero volver para allá, es que no te acuerdas como me pegaba Adán cuando quería aquellito? Y cuando yo le decía que porqué no lo intentábamos de otra manera me sacaba de la cueva palos para que aprendiera? No me hagas eso, a ver, que pasó con la cachifa, con la Eva? Es que también te renunció al cargo? No me extraña pero para nada…susurró con voz maligna.
-Pues no, mija, no se trata de nada de eso. Ven acá, hija mía –ripostó, dulcificando la voz- yo lo que necesito de tu parte es un favor, pero me tienes que guardar el secreto…resulta que por el Paraíso todo va bien, demasiado bien diría yo-, masculló para sus adentros…-Resulta que yo no sé si tu sabes que para hacer a Eva el material estaba escaso, y tuve que usar una parte de lo que usé para hacerte a ti, pero mucho menos, así que la muchacha me salió bastante dócil y tranquilita. Obedece, sonríe, ama a Adán como si a mí fuese (Lilith, con su típica socarronería, pensó para sus adentros- Bien se ve que no conoce otra cosa…)
-Epa, al punto!!!- tronó Dios de nuevo, que podía leer la mente de todos sus hijos y no andaba para críticas arquitectónicas-. -El asunto es que aquellos andan tan acomodados por allá que no hay manera que quieran salir del estadio animal, y resulta que ese no era el plan. El problema fue, mijita, que tu te fuiste de avorazada y no me dejaste siquiera pasar a la siguiente fase. Da gracias que también eres hija mía, que si no…
-Bueno, Dios Padre, y como para qué seré buena? Ya Lilith comenzaba a gustarle un poco mas el giro que estaba dando la conversación aunque todavía desconfiada.
-Hija, yo lo que necesito es una excusa para desalojar del Paraíso a aquel par de manganzones acomodados que no están haciendo nada por evolucionar, Si tú te hubieras quedado hubieras dado chance a que se armara el taparero y los planes hubieran seguido su curso, pero NO, TÚ TENÍAS QUE HACER LO QUE SE TE DABA LA GANA, en fin…sigamos. Yo necesito que como Eva está hecha de una parte de ti, me le des un empujoncito para ver si el par adquiere conciencia humana que era el plan inicial. Y para eso necesito que se echen un pelón de aquellos gigantes que me permita apretarles el cinturón de manera que comiencen a echarle bolas, porque vamos a llegar al fin de los tiempos y estos tipos igualitos.
-Ajá, Dios Padre, y que será lo que tú quieres que yo haga?
-Bueno, hijita, tú te acuerdas de aquel manzano que yo les dije que no tocaran bajo ninguna circunstancia?
-El de las fruticas rojas? Qué pasa con eso?
-Pues hija, ese es el Árbol del Conocimiento, que permite ver la realidad en forma dual y adquirir conciencia del sí mismo. Es que tú eres medio bruta, yo pensaba que lo primero que ibas a hacer era jartarte un guacal completo de manzana, en lugar de irte con el primer demonio de pinga larga que te pasó por el frente. Para que crees que les prohibí que se acercaran?
-Ah pos haber sabido, para adivino tú, Dios Padre. Y que será lo que quieres tu que yo haga?- ya mas picada de curiosidad que otra, cosa contestó Lilith.
-Ajá mija, así es que la quería ver. Tú sabes que como Eva está hecha de una parte de ti, puede parecer muy obediente, pero es harto curiosa. Tu misión en este caso es disfrazarte de culebra y convencerla de que se coma la manzana a ver si de una vez los saco del paraíso y hago que trabajen.
-Y tú crees que esa tarada se va a atrever a desobedecerte a ti y al tarugo del Adán para ir a comerse una manzana porque yo se lo diga? Y quien me garantiza inmunidad diplomática en este caso? No vaya a salir la más pendeja pagando los platos rotos…
-Yo te la garantizo, y no sólo eso, sino mas: si lo logras podrás dejar un poco de veneno dentro de cada uno de ellos, que a su vez se lo transmitirán a sus descendientes, y así tu también serás eterna, que te parece? Y recuerda, Eva es mi hija y la conozco, va a caer, seguro que va a caer…
Lilith, ya pensando en cobrar justa venganza contra Adán por los vejámenes sufridos, dijo: Bueno, Dios Padre, si así es la cosa…pero que conste que sólo lo hago porque tú me lo estás pidiendo, ah?
-Sí, mija, gracias, y me hace el mandao rapidito, que necesito resolver, así que mueva la olla pero ya.
Lilith, contentísima de poder cobrar afrentas con el apoyo de Dios Padre salió veloz como el rayo a buscarse el disfraz de culebra, mientras que Dios mascullaba para sus adentros:-es que he debido botarla en lo que salió mal, pero bueno, un trato es un trato…
Lilith, dispuesta al efecto con un traje de boa, verdes entremezclados con amarillos brillantes que reflejaban hermosamente la luz del sol, se introdujo sigilosamente en el Paraíso, y esperó y esperó, hasta que un día (finalmente, el día) se topó con una desprevenida Eva que paseaba inocentemente. Cuando Eva vio a Lilith, sintió un escalofrío que le recorrió la columna vertebral, pero hipnotizada por la belleza deslumbrante de aquel animal desconocido para ella, se acercó, libre de todo pecado como era.
-Eva…la llamó Lilith, sabida que eran una misma carne, una misma materia, una misma esencia.
Sin poder resistirse a aquel llamado que venía de su propia carne, Eva fue acercándose poco a poco, en trance, sintiendo un calor extraño.
-Eva…llamó de nuevo la sierpe, fijando sus ojos en los de Eva, ejerciendo todo su poder…EVA, VEN!
Eva simplemente no pudo hacer absolutamente nada contra aquella voz que parecía venir tanto de afuera como de su bajo vientre, latiendo, girando, doliendo como un parto, con una vida propia diferente a la propia Eva. Se acercó y quedó inmóvil, tratando de controlar aquel desorden que salía de sus propias células, incontrolable y tenaz.
-Eva, hermana mía, quiero conocerte, soy Lilith.
-Lilith? Ese nombre trajo a su memoria difusos recuerdos, imágenes borrosas que no pudo comprender, pues no tenía conciencia.
-Hermana Eva, mi hermana, somos hechas del mismo polvo, la misma carne y la misma sangre, pues de mí fuiste hecha tanto como de Adán (no hay como una verdad apenitas torcida para lograr lo que se necesita, no?)
-Hermanas? Y como es que tu brillas al sol y tienes el color del verde del paraíso, y yo apenas soy el reflejo de mi hombre y señor?
-Hermana Eva, soy mayor que tú, y tomé el libre albedrío para conocer el mundo, el infierno y la existencia toda. Soy sabia, antigua, libre y amada por ángeles y demonios, voy y vengo en todos los planos de conciencia, soy creación y creadora, y conozco todos los mundos y submundos. Y hoy, finalmente, he venido a conocerte, hermana, porque eres la cosa más bella y mas amada por Dios Padre, y en ti me regocijo.
-Tengo una hermana, tengo una hermana!!! Gritó de alegría Eva, que era puro amor desbordante e inocente, la abrazó, la besó, se recostó en aquella piel tersa de brillantes colores y también la amó.
Lilith, la verdad un poco asqueada de tanta inocencia, quedó en regresar a contarle sus aventuras por el mundo, no sin antes advertirle que había escuchado que Adán era un poco celoso (perfecto hijo de puta es lo que era, pero bueh, todo sea por la chamba), así que era mejor no decirle sobre el encuentro todavía.
Y así regresó Eva, abrazada a su hermana que le contó sobre los cielos in los infiernos, las pulsiones, los instintos, la vida de la carne, de la sangre, de las células. Le contó sobre cómo el Universo como creación sin fin se revolcaba sobre sí mismo, latía y moría para crear a su vez nueva vida, pues así lo había dispuesto Dios Padre. Eva, hipnotizada, curiosa, amando mucho a su hermana, le pidió que le mostrara cómo era sentir eso. Y Lilith la abrazó y en su abrazo le transmitió todo el deseo, la pulsión de la carne, la conciencia del cuerpo, la vida de las células. Y en Eva un nuevo mundo se abrió: su carne comenzó a latir, su deseo por Adán comenzó a crecer y a ser independiente del deseo del él por ella (-que desperdicio-, pensó Lilith) comenzó a paladear cada fruta y la sintió diferente, ora cremosa, ora suave, ora ácida…Comenzó a distinguir el calor del frío, la oscuridad de la luz, pero aún no comprendía dentro de su mente.
-Hermana, ahora puedo sentir lo que tu sientes, pero aún no puedo entenderlo y yo quisiera poder el mundo como tú lo ves-, Eva reverenciaba profundamente a su hermana mayor, sabia con la sabiduría de la carne, de la tierra, de los huesos de la muerte. –Hermana, hay sólo una manera en que pudieras comprenderme en totalidad, y la tienes arriba: el fruto de éste árbol desarrolla la conciencia, que permite distinguir entre los extremos de las cosas.
Eva, al escuchar aquello brincó despavorida:- NO HERMANA, ESO NO! DIOS PADRE LO HA PROHIBIDO Y ADÁN TAMBIÉN!!!
Lilith, suspirando con paciencia, acotó: -Hermana mía, carne de mi carne y sangre de mi sangre, yo no te propondría nada que te dañara. Lo que pasa es que Dios Padre los ve como cachorros de su especie favorita y los ama profundamente, pero él sabe que algún día comerán, o si no por qué crees que puso el árbol allí? Lo que espera es que ambos estén preparados para manejar el conocimiento, hermana. Dios nos ama a todos, como crees que nos haría correr un peligro? (culebra en definitiva, el fin justifica los medios…)
-Hermana, tengo miedo-, Eva se debatía entre la angustia por desobedecer y el amor a su hermana mayor y las ganas de entenderla y entenderse a sí misma y a este cuerpo que parecía haber adquirido vida propia, aparte de ella en totalidad.
-Hermana, come confiada, que lo que verás te ayudará a entender la grandeza de Dios Padre y la belleza de su creación, y lo amarás aun más que ahora. Come, que la luz que se hará en tu mente te hará reina y dueña del paraíso y de mundos e inframundos, porque comprenderás, y te los adueñarás para siempre. Come, que la conciencia del cuerpo y de la carne te harán poderosa, y Adán te amará más que nunca en tu belleza, y a través de tu inteligencia podrás hacerte sabia y reina, come hermana, come…-y apretando al máximo los poderes sobre el cuerpo, el instinto y la sangre de Eva, esperó… Y Eva, la dulce, la inocente, la pura Eva, comió.
La explosión de conciencia en la mente de Eva la transportó a través de valles y ríos, del cielo y la tierra, en una luz de entendimiento que la hirió como una saeta, dejándola ciega a toda realidad, mientras su mente se abría en miles de direcciones hacia todos los puntos del Universo. Y entendió que ella era, una y única, grande y pequeña, luz y sombra, creación y creadora, poderosa, amante y eterna.
Lilith, una vez cumplida la misión, amorosamente se despidió de Eva, su hermana en la carne, en el cuerpo, en la sangre, y pensó:-Ahí te cagué a la pura y virginal, imbécil, a ver ahora qué tal te va con eso.
Y se fue, magnífica, plena de sangre, de instinto, de fuerza, habiéndole dejado a Eva su más pura herencia.
Eva, la ahora poderosa Eva, la urgente, pulsante, vívida y deseosa Eva, aparentemente la misma, pero con una nueva vida en su vientre que demandaba, pedía, impulsaba, enceguecía de deseo, comenzó suave, dulce y silenciosamente a tentar a Adán. Adornaba sus cabellos con flores fragantes, le daba a probar las más dulces frutas, se reía con sus dientes de nácar, brincaba, saltaba, pulsaba con sus olores, sus sabores, su propia dulzura, su mirada adquirió un brillo más intenso, y su deseo se hizo líquido, espeso, denso y vibrante dentro de ella y allí, en sus humores, el veneno de Lilith le fue transmitido a Adán, quien bebió de ella hipnotizado en su magnífica belleza, y cayó presa del mismo deseo, de la misma pasión, pero aún sin conciencia.
Y cuando Eva, la dulce Eva, la virginal Eva, quiso brindarle el regalo de conciencia a Adán que su hermana le había dado porque lo amaba, y él la amaba, y en ese amor orgásmico el deseo había surgido mas allá de los ritmos del tiempo, más allá del llamado de la procreación, lo tomó por su más íntima raíz, y bebió de él, y Adán vio el cielo en sus manos y la gloria de Dios en su bajo vientre, y aún más la amó, porque la amó con su carne, con sus huesos, con la pulsión de la tierra, de la vida.
Y allí cayó Adán, con toda su potencia, con toda su virilidad, con todo su poder sobre la creación, a los pies de su esposa-amante. Y queriendo amarla más, poseerla más, ser uno con ella aún más, comió de la manzana, y en el esplendor de conciencia la vio más hermosa que nunca y también vio que era ella, que no era suya, y quiso poseerla aún más, complacerla más, hacerla más plena, pues con la conciencia surgió algo más: el miedo de perderla.
Dios, algo amoscado por la trámpula de Lilith, y admirado en el fondo por la astucia de su pequeña, imperfecta, libérrima, rebelde y hermosísima creación, se puso manos a la obra…
Fuente Kybba / Wicca Reencarnada
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