protección, oración, poder, protección de la oración
Cualquier persona con fe puede convocar a otros para orar. Y mientras mas personas se reúnen a hacer un circulo de oración mas fuerte esta se vuelve.
Todos los que se introducen en el camino de la oración, para encontrar respuestas y procedimientos a sus problemas, manifiestan que la adoración es un diálogo con lo eminente y una forma de relacionarse con la fuente del Amor Universal. Aprecian que la oración es un compensación para el alma, un refugio que les ofrece protección, fortín y confianza, cosas que todos precisamos.
El resplandeciente poder de implorar junto a otros: el acto de orar apalea un doble efecto, nos pone en sintonía con lo mejor de nosotros y con lo más santificado. La oración nos trasmuta, nos regresa más vitales, seguros, nos conforta y vigoriza. Si tiene ese efecto al orar una sola persona, suponga el poder que consigue la oración comunitaria.
Conmemoren que todos somos hermanos y que una súplica unidos es siempre más poderoso y fuerte que un rezo individual. El prototipo más claro son las religiones que llaman a sus fieles a cooperar los distintos ritos. Esto se forjó incluso mucho antes de que se precisaran las religiones. Congregarse para implorar a una deidad es un acto primitivo del ser humano.
¿Cómo instruir un grupo de oración?
Quienes no practican a acudir a iglesias pueden incitar a parientes o amigos a compartir momentos de plegaria. Así ustedes distinguirán cómo van a forjar una comunión de sentimientos y emociones que se enaltecerá rápidamente hasta el Poder Divino.
Hoy en día se logran efectuar muchas peticiones que ayudan a transmutar nuestro mundo interior y exterior. Perpetúa que la base del cambio está en nosotros, orando nos conectamos con lo espiritual y podemos desde allí iniciar un camino que haga brillar nuestros caminos y el de nuestras colectividades
Fuente Reinaldo Dos Santos
protección, oración, poder, protección de la oración