Equilibrio: La rueda de la vida

Hay veces en que, a pesar de todas nuestras buenas intenciones, perdemos contacto con lo que realmente importa en nuestras vidas. Quizás sea que nos enfocamos demasiado en el trabajo, o la situación económica, o una relación en particular, pero lo cierto es que, si no tenemos cuidado, podemos crear un desbalance entre las diferentes esferas de nuestra existencia. Otro problema que tenemos a menudo, es que no siempre podemos a trabajar nuestros valores en el día a día. Puede que hablemos, y hasta creamos que el amor es importante, pero en la rutina cotidiana, pocas veces lo expresamos a nuestros seres queridos. Esto puede crear una incongruencia entre lo que pensamos o creemos y lo que hacemos, y el resultado de esta situación suele ser estrés, descontento y problemas relacionales. El siguiente ejercicio nos puede ayudar a cobrar consciencia sobre la atención que le estamos prestando (o no) a los diversos aspectos de la vida, y una vez hecho esto, podemos decidir las acciones a tomar.

Antes de comenzar, aclaremos algo: es imposible tener un equilibrio perfecto entre nuestras diferentes actividades y relaciones. Pero si se puede crear suficiente armonía, como en una orquestra clásica, para que vivamos de manera balanceada y consecuente. Lo primero que vamos hacer es elegir de tres a cinco valores que consideramos significativos en nuestra vida. Esto puede hacer amor, paz, alegría, bondad, verdad, entendimiento, respeto, unión, colaboración y demás. Una vez hemos decidido los valores, vamos a dibujar una rueda y la vamos a dividir en el número de esfera, roles o aspectos que son importante para nosotros en nuestra vida. Esto puede ser familia, amistades, comunidad, trabajo, educación, auto-realización, espiritualidad, relación de pareja, relaciones laborales, política, dinero, salud/cuero, etc. Ahora divide cada porción del circulo en 10. Por ejemplo, en el segmento de familia, dibuja 10 líneas. Haz lo mismo con el resto de los segmentos.

Ahora elije uno de tus valores. Digamos que el valor es amor. ¿Del uno al 10, cuán amorosa es tu relación de pareja? ¿Cuánto amor siente hacia tus actividades laborales? ¿Qué tanto amas tu cuerpo? ¿Hay amor entre tu persona y tu comunidad? Una vez que hayas decidido el número que el amor representa, colorea el número de lunes en cada segmento. Así que si del 1 al 10, el amor es un 7 en tu segmento de familia, colorea 7 líneas. Si el amor es un 2 en tu segmento laboral, pues colorea 2 líneas.

Haz un circulo diferente para cada uno de los valores y repite lo anterior. Una vez tengas todos los círculos hecho, ya coloreados, colócalos donde los puedas ver al mismo tiempo y analízalos. ¿Hay aspectos en tu vida que necesitan más amor? Mas verdad? Mas bondad? ¿Más rectitud? Lo más probable es que la respuesta sea sí.

Ahora decide con cual valor quieres trabajar primero y coloca la hoja frente a ti. Respira profundamente, poniendo tu atención en el tope de cabeza cuando inhalas y en tu bajo vientre cuando exhalas. Respira de esta manera unas siete veces. Cierra los ojos. Pide a la Divinidad de tu entendimiento, tu Yo superior y/o tus guías que te envíen inspiración. ¿Qué puedes hacer para lograr mayor armonía en tu vida, con respecto a este valor y tus diferentes esferas de actuación? No fórces nada. Si pensamientos vienen, obsérvalos y déjalos pasar. Si no vienen, enfócate en tu reparación. Mantente en este estado por unos cinco minutos. Ahora agarra papel y lápiz y comienza a anotar ideas y propuestas. No te detengas a analizar o editar o corregir. Guarda estas ideas por algunas ideas (si otras ideas vienen en este tiempo, anótalas y guárdalas).

Una vez hecha esto, saca tu papel y estudia lo escrito. Ve cuales parecen atraerte más (por atención no solo a tus pensamientos, si no también a tu cuerpo, a tu intuición). Decide cuales ideas quieres intentar. Organiza un plan de trabajo que incluya meta (como te quieres sentir al final) y si es posible, tiempo (voy a realizar esto en tres/cuatro/cinco semanas). Divide cada acción en pasos, y comienza lo más pronto posible con el paso más fácil y accesible. Por ejemplo, si quieres una relación más amorosa con tus hijos, una acción podría hacer decirle algo que admiras de ellos, y el primer paso podría ser escribirle una notita y dejárselas sobre la cama esta noche. Procura no dejarte llevar por planes complicados que impliquen gran esfuerzo. La simpleza es a veces la mejor respuesta. Dependiendo de tu tiempo y temperamento, puedes trabajar con todas las ruedas al mismo tiempo o comenzar con una, ir a la segunda y así. Ten en cuenta, sin embargo, que la técnica de la Rueda de la Vida no es un arreglo permanente. Es más bien como un chequeo médico o llevar el carro al taller cada seis meses para ver si todo va bien. Por tanto, establece una rutina, de repetir este ejercicio cada X semanas o meses. Y no te preocupes si descubres que hay un aspecto que has descuidado. Eso es humano y lo importante es corregir el error, a la vez que vivimos una vida que honra y celebra los valores que nos guían y fortalecen.

Fuente Karem Barratt / Wicca Reencarnada

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