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Seguramente, tendríamos que comenzar por preguntar qué es la energía. Hace no mucho tuve una conversación muy interesante con una terapeuta chilena, quien tiene su propio modelo pedagógico para niños. Justamente, su sistema está basado en la energía, y encontré muchas afirmaciones interesantes en lo que me contaba.
Por ejemplo, el hecho de entrar a una habitación y aun sin que hayamos escuchado ninguna palabra, sentir que está “cargada” o tener la sensación de que alguien no tiene “buena onda” cuando apenas la has conocido. ¿Cómo se puede explicar este tipo de experiencias?
¿Qué es la energía espiritual?
Leyendo a algunos autores, he llegado a cierta definición que resumo en: “la fuerza que tenemos para influir en el mundo o en los demás, más allá del plano físico”. Lógicamente, la energía es capaz de generar una conexión con lo que está a nuestro alrededor, por lo tanto, también es un poder del que no necesariamente somos del todo conscientes.
- Haz un ejercicio
Busca una posición en la que te encuentres cómoda y un espacio silencioso en el que nadie te interrumpa. La energía es algo que puedes sentir si te concentras. Si has tenido un día agitado, busca sentir paz; pasados unos minutos, lo conseguirás. Como ves, no se trata de lo que te haya pasado o no, sino de tu propia “energía” y del control que ejerzas sobre ella.
La energía en relación a nosotros mismos
Hay días en los que realmente no deseamos levantarnos de la cama. En este caso, nuestra energía se encuentra baja o te sientes deprimida sin razón. No tiene que ver con un tema físico; probablemente hayamos dormido bien y no tengamos ninguna dolencia. Sin embargo, bajo estas circunstancias no nos explicamos porqué no tenemos ganas de hacer absolutamente nada.
Esto podemos verlo en un sentido más amplio aún: tal vez hayas notado que algunas personas, en general, siempre son pesimistas. Es su actitud ante la vida. Pero más allá de ello, y para nuestra sorpresa (o no tanta), les suceden cosas negativas. De alguna manera, su energía atrae este tipo de cosas. Por eso, cuando alguien te aconseje que pienses en positivo, no es algo descabellado, tu energía te conecta con el mundo.
Otra forma de “estancar” nuestra energía es acumular objetos. Cuantas más cosas guardes que no utilices o que sean parte del pasado, más difícil será avanzar. La energía necesita renovación.
La energía con respecto a los demás
Seguramente te ha pasado. Conoces a alguien e inmediatamente algo te dice que no debes confiar en ella, o al revés, tienes la sensación de que ya se conocieran con anterioridad y solo desde hace quince minutos están hablando sobre temas totalmente personales. Todo se trata de energía: ambos conectaron su energía. ¿De qué otra manera podríamos explicar que sintamos confianza tan rápido?
Te seré sincera, yo creo mucho en la energía, y justamente pienso que creer en ella le da más libertad de manifestarse. Una experiencia que se ha repetido varias veces a lo largo de mi vida es “sentir” la energía del otro.
En algunas ocasiones, he sido capaz de sentir la energía de una persona que se encuentra cerca a mí (incluso estando de espaldas de ella). La sensación puede ser tan fuerte, en especial si se trata de una energía negativa (tristeza, rabia, estrés), que puedo llegar a contagiarme con ella.
¿Podemos manejarla?
Existen diversos ejercicios para aprender a controlarla. Hace unos años se hizo muy conocido el libro “El Secreto”, y justamente este libro se basa en la energía y en su control, resumido en la “Ley de atracción”, conceptualizada como la ley más poderosa del universo. Básicamente, se trata de atraer todo lo que realmente deseamos, teniendo una mente positiva:
“Cuando te enfocas en algo de forma apasionada, ese algo se manifiesta aún con más rapidez”.
Fuente Soy Esotéroca
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