La Cábala, clave de la naturaleza

La Cábala, clave, la naturaleza, evolución, creencias

A lo largo de su evolución, la Cábala aparecía como una integración entre las antiguas creencias religiosas del pueblo hebreo y las concepciones místicas del neoplatonismo, el gnosticismo y otras doctrinas orientales de carácter mágico.

Esta conjunción no fue precisamente fácil, pues los principios filosóficos que se tenían que armonizar eran muy dispares. Los cabalistas se enfrentaron con el problema de admitir los postulados de las doctrinas «gentiles» sin violentar lo que afirmaban las escrituras, y la solución que encontraron fue la de leer en los textos judíos lo que ellos querían y luego afirmar que tales ideas habían estado escondidas desde el comienzo de los tiempos en los libros sagrados por voluntad de Jehová.

Para probarlo, recurrieron a diferentes medios, como, por ejemplo, el cambiar el valor de las letras. O también el de sustituir una letra por otra. De esta forma se originaban nuevas palabras y se podían leer nuevas ideas. Este procedimiento no difería mayormente de las técnicas nigrománticas de la magia, por lo que la mística judía se había convertido, en el mejor de los casos, en una ciencia mágica que se esforzaba en obtener efectos maravillosos por el poder de la palabra (véase nuestro artículo «La magia de la palabra», en esta misma enciclopedia).

Esta teoría sería la que acabaría por apasionar a la mayoría de los cabalistas judíos, y, posteriormente, cuando la Cábala traspasó las fronteras del mundo hebreo y se difundió entre la cristiandad medieval, sería adoptada también por la cábala cristiana, que, desgraciadamente, la desgajaría de todo su contenido místico primitivo.

En el alquimista catalán Ramón Llull ya pueden observarse raíces cabalísticas posiblemente recibidas de la escuela de la Provenza, relacionada con el catarismo. Su Ars Magna es un testimonio clarísimo. El hilo lo continuará más tarde Pico de la Mirándola, considerado injusta mente como el padre del cabalismo cristiano y perseguido por la Inquisición que veía en ello una terrible herejía. Y alcanzaría su nivel más elevado con Cornelio Agripa, que, en su libro De Philosophia Occulta, ensalzaba las operaciones maravillosas realizadas con los anagramas hebraicos, tales como el pentagrama o la clavícula de Salomón, a los que atribuía grandes poderes como medios de evocación y protección.

Lógicamente, estas teorías combinatorias del lenguaje, al estar desprovistas de su fundamento religioso, estaban condenadas a deshacerse, ya que únicamente consistían en un juego frívolo, el que no por efectivo, era menos absurdo.

Los cristianos se apasionaron por la Cábala únicamente porque representaba a lo oculto y constituía el medio de alcanzar los máximos misterios. Y así, el misticismo y la magia medievales se apropiaron de muchos de sus conceptos, estableciendo construcciones numéricas y geométricas, así como significaciones simbólicas atribuidas a las letras y a los números.

Cada letra de los Libros Sagrados, al combinarse con otra componía una palabra, cuyo sentido más oculto y misterioso sólo podría revelarse al cabalista por la combinación, la separación o la reunión de dichas letras sagradas (ver en el artículo Cábala práctica, conceptos tales como gematria, notaricon y témura).

Fuente Tarot y Brujería

La Cábala, clave, la naturaleza, evolución, creencias

Post Author: