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La humanidad que surgió de un árbol (según el Libro «Leendanik»)

El siguiente es un texto sobre el origen del Hombre escrito por el autor Alman en base a las teorías del investigador de origen sirio Alexander Eleazar, con quien tuvo la oportunidad de trabajar.

Leendanik es un conjunto de escritos que durante años Alman ha ido recopilando de varias fuentes de información: la principal, las charlas que ha tenido con Eleazar en solitario…

Alexander Eleazar después de corregirlo, se permitió ponerle el título de “Desde el Principio” que es lo que significa Leendanik en lengua Elengoa.

El Génesis de la semilla «Hombre»

El hombre, como entidad biológica, es una creación inteligente llevada a cabo por unos seres que, en un momento determinado de su bagaje histórico, decidieron hacerse presentes en el plano vital de existencia, que comúnmente conocemos como el Cosmos.

No fue el hombre el único ente vivo que crearon, desde luego dieron vida a numerosas especies antes de llegar a lo que ellos declararon como su “obra más perfecta”, que eligieron para transmigrar sus almas.

Veamos quiénes son estos seres que crearon al hombre y cuales sus motivaciones:

-(…) Existía una estirpe de seres de gran inteligencia y alma desarrollada. Su ciencia era excelente, inmensa. Vivían y se movían a través del Cielo infinito.

Semejanza a reptiles…

“Los Antiguos” o “Los Aitones”

El “virus-ADN hombre

El “virus-ADN hombre”, consiguió lo que a nosotros nos parece imposible.

Este “virus” penetro en las células procreadoras de un árbol –  que para nosotros nos es desconocido – y consiguió procrearse en el interior de uno de sus frutos para después hacer surgir de él criaturas “animales”.

Estas eran hembras y machos y no hermafroditas como se ha creído por algunos investigadores. Además, estas criaturas recién nacidas no eran tal y como nosotros somos en la actualidad.

El “virus-ADN hombre” tenía inscrito en su proceso de procreación varias etapas evolutivas previas que se ejecutaban en dos o tres generaciones de individuos.

Es decir, en un primer proceso, el hombre contaba con un poderoso instinto de conservación y un amplio conocimiento intuitivo de todo aquello que precisaba hacer para nutrirse del medio que le rodeaba.

 

Dotación del alma

Luego de conseguida la generación de hombres, el siguiente paso fue dotarlos de alma.

Y estas almas son las de cada uno de los Aitones que decidieron tomar aquellos vehículos para experimentar la vida.

Quiere decir que: somos los Creadores manifestados en carne y hueso…

Y si los Creadores pueden ser considerados como Dioses, es que nosotros también lo somos.

 

Eligieron el modelo de la semilla del globo Edén

 

Pero ¿qué sucede en el plano físico?

Aquellas almas al introducirse en aquellos cuerpos, olvidaban su origen siendo este un proceso traumático por el cual necesariamente debían pasar.

Ello hizo que – tras tomar posesión de un cuerpo físico – no recordasen todo lo que aconteció cuando eran solo almas.

Por ello no recordarían la causa de su existencia a menos que alguien se lo recordase o ellos se dieran cuenta por sí mismos.

El Señor de los Cielos es un Eduen (residente en el Mundo llamado Eden) que, poco a poco, va descubriendo los Principios que rigen el Universo y después recuerda con gran nitidez su origen como Dios Creador.

Y no solo lo recuerda sino que es capaz de crear criaturas desde el plano de manifestación tridimensional.

Se dice que su obra más perfecta es el caballo, pero creó otras muchas. Por su elevada sabiduría se le entronizó como Zar Supremo de los Eduen. Zar significa: anciano y es un apelativo que se aplica a los sabios.

La civilización Eduen tiene casi 400.000 años de existencia ininterrumpida. Sus avances tecnológicos, científicos y espirituales sobrepasan en decenas de miles de años a los de nuestras civilizaciones más avanzadas.

Cuando los Eduen tomaron contacto con la materia en este nuestro Mundo, sus descendientes – ya nacidos en la Tierra – llamaron al Señor de los Cielos con el calificativo de Adios o Adius significando: “nuestra Inteligencia”, de este término proviene el de Dios para los ladinos.

También fue llamado Igo, Go, Io (el Elevado), Iobat (el Primero-Elevado), Goda (es el Elevado), etc.…

De este modo tenemos que existe un Principio Inteligente y Creador Original que nos es desconocido, pero que podemos intuir.

 

Entonces ¿a qué Dios hemos de adorar?

Dice el libro de Alman:

-Mi contestación fue rotunda, a ningún Dios hemos de adorar, aunque sí hemos de tenerles respeto a todos.

-Añadiré que, desde el lado del AMOR, la adoración es un acto desinteresado y no impuesto que uno rinde sin más, a todo lo creado.

-El Señor de los Cielos está en alerta constante contra la pérfida sombra que proviene de los Dioses Creadores y que amenaza la armonía y la paz en la que viven los mundos de la Confederación Eduen.

 

 

Fuente: Leendanik / Sitio Web TrinityATierra (2008)
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