leyenda, Elfos, místico, historias
Quienes ya han visto la película “El Señor de los Anillos” -basada en el libro del mismo nombre de J.R. Tolkien- sabrán que los elfos desempeñaron un papel clave durante la historia. Sin embargo, estos personajes no nacieron de la cabeza del escritor inglés, sino que forman parte de la tradición nórdica -específicamente de Islandia- y su origen tiene matices en los que se entremezclan magia y religión.
Según cuenta la leyenda, que tiempo después de haberlos expulsado del Paraíso, Dios fue a visitar a Adán y a Eva, quienes se entusiasmaron por mostrarle todo cuanto poseían en su casa, incluidos los niños que habían tenido.
Para ello, Eva no había tenido tiempo de la lavar a algunos de sus hijos y los guardó de Dios por vergüenza a que Él los viera en tales condiciones. Pero como al Todopoderoso no se le puede esconder nada, este le dijo a la mujer: “Aquellos que tienen que ser ocultados a mí, también tendrán que ser ocultados ante los hombres”.
A partir de ese entonces, los niños que Eva escondió se volvieron invisibles para los hombres, viviendo en los bosques, ciénagas, colinas y rocas. Los elfos descienden de esos infantes, mientras que los humanos de aquellos niños que Eva mostró a Dios.
Por esa razón los seres humanos no pueden ver a los elfos a no ser que estos lo deseen. De ahí que el nombre más común para los elfos en Islandia sea “Huldufolk”, que se traduce como Pueblo Oculto. Así mismo, los noruegos llaman a los elfos “hulder” (masculino) o “huldre” (femenino), dependiendo de su sexo.
De las criaturas élficas se dice que poseen apariencia humana, aunque con pies y manos más grandes que su cuerpo. Así mismo, tienen piernas delgadas, boca ancha y orejas terminadas en punta, tal y como se muestra en los films dirigidos por Peter Jackson.
Los elfos habitan cavernas y sitios subterráneos y se pueden dividir en tres tipos que, a diferencia de lo que apreciamos en “El Señor de los Anillos” no son siempre de buen corazón. Primero se encuentran los elfos de luz, seres benéficos a los que les encanta bailar sobre la hierba, volar por el aire o balancearse sobre las copas de los árboles.
A los elfos luminosos le siguen en la clasificación los elfos de las tinieblas o elfos negros, seres malignos que pueden causar daño a los humanos. Y, finalmente, los elfos de las montañas,que aman la música y la limpieza y pueden adoptar formas humanas, pero no siempre son colaboradores.
Fuente Soy Esotérica
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