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La Venezuela del futuro

Un joven muy joven, casi niño, me pregunto: Por que todos desean volver a la Venezuela de antes  en vez de desear una mejor Venezuela en el futuro?. Excelente pregunta fue mi respuesta inicial y con ella llego mi momento de reflexión.

Primero, es tan importante que estemos pendientes de la gran sabiduría que existe en nuestros jóvenes y niños. Estamos subestimando, un invaluable tesoro que todos tenemos al alcance de nuestras manos. Claro, estamos tan inmersos en nuestros asuntos cotidianos, políticos, sociales, etc., que el tiempo se nos vuelve sal y agua, por ende, hablar con nuestro futuro se hace cuesta arriba.

Por otra parte, la pregunta tiene un alto contenido social y humano que merece detallarla a profundidad, pues es cierto por que desear a la Venezuela de antes?. Muchos dirán porque había comida, valores, trabajo y una lista larga de cosas que existían en los tiempos en que éramos felices y no lo sabíamos. Sin embargo, volver atrás significa también, volver a la ignorancia e ingenuidad que llevaron a los hechos actuales, es volver al resentimiento de unos pocos que no sentían a Venezuela como su patria sino como su castigo. Volver atrás, significa desconocer nuevamente lo que se tenía en las manos y seria desconocer la grandeza que existe ahora, en cuanto a evolución se refiere. En la Venezuela de antes, no dábamos valor a lo obtenido, a la riqueza y belleza de la tierra y malbaratábamos casi todo. Aunque algunos podrán decir que esa no fue su comportamiento, ni su intención, lo digo a nivel colectivo. Hubo mucha gente que hizo grandes creaciones de magnifica utilidad pero hubo otra que no supo nada de lo vivido. Por eso, todo tiene su razón de ser hasta los hechos más aberrantes están allí por una razón casi siempre deseada sin saberlo o atraída por omisión.

Para nuestros niños, la mejor época que existe es esta, con sus altos y sus bajos y con todo lo existente, no hay otra Venezuela. Si bien es cierto, hay muchísimo que reparar, se puede decir que casi todo, sin embargo, es lo único que tienen y por tanto, generar una Venezuela del futuro, ese es realmente el deseo a pedir. Por supuesto, que pidiendo el deseo y colocándonos en el sitio donde será concedido.

No podemos seguir echándole leña al fuego, con las quejas y el ayayay eterno, nuestros niñitos están muy aburridos con todo esto y por eso nuestros jóvenes en lo que tienen la oportunidad se van. Sabemos lo que hay que hacer, sabemos que comienza desde nuestro interior, sabemos, sabemos y sabemos. Pero la teoría no concuerda con la práctica, una vez más hablamos de esto, porque siempre llegamos al mismo punto. Los hechos cotidianos, políticos y sociales, nos dicen que los próximos tiempos no será fáciles. Mas allá de los culpables e inocentes de un país, esta lo que se hará con la realidad.

La Venezuela del futuro es aquella donde existe todo para una vida de calidad pero se aprendió que los recursos mal administrados o administrados bajo una conciencia de rencor y rabia no llevan a ningún lado. Es aquella donde los valores son renovados y actualizados, pretender satanizar los avances de la época, suena ilógico, es mejor hacerlos aliados de un buen compartir.

La Venezuela del futuro pide a gritos más agradecimiento, más compromiso y más amor. Agradecemos porque ya conocemos que no se debe hacer, a quien hay que dar el voto de confianza y a quién no. Ahora sabemos reconocer quien tiene buen corazón y quien no, quien desea trabajar, quien es populista y cuáles son sus consecuencia.

La Venezuela del futuro tiene la sabiduría de los tiempos y solo ve al pasado para tomar lo positivo y para reflexionar en cuanto a lo negativo para crear nuevos esquemas. La Venezuela del futuro no se basa en copias, ni en dirigentes impuestos. No siente miedo, siente convicción y tiene voluntad de crear nuevos escenarios. Sabe de sobra, que quien da respuestas con preguntas o titubeos, no tiene el corazón en Venezuela y no puede ser asomado a ningún compromiso de vida ni de ley. La Venezuela del futuro, eres tú, soy yo y todos los demás. Son nuestros niños, nuestros jóvenes, nuestros adultos y nuestros ancianos, cada uno dando de si mismo lo mejor de su época, con los pies en el presente justo y la vista al futuro promisor.

Fuente Ada Addais / Wicca Reencarnada

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