La videncia a traves de los posos de café

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Desde la más remota oscuridad de los tiempos, el ser humano ha sentido la necesidad y la inquietud de adivinar su futuro. Uno de los muchos medios empleados es la Cafeomancia o Amergomancia o Cafedomancia, que utiliza los posos del café.

Para algunos, la Cafeomancia es una parte de la Catoptromancia en su especialidad de espejo negro, ya que se considera que un plato cubierto por el poso del café produce tal efecto hipnótico que el adivino percibe alucinaciones delante del plato, pero como se verá al describir el sistema no sucede así, ya que el adivino se limita a interpretar las figuras formadas por las granzas del café. Collin de Plancy, en su Diccionario Infernal, describe „ así los preparativos:

«Guardar en la cafetera el poso que ha depositado el café. Vaciar con cuidado todo el líquido. de suerte que el poso quede bien espeso en el fondo y se deja reposar durante una hora por lo menos. El poso de café de la víspera es también adecuado para la operación y da resultados ciertos, siempre que esté casi seco cuando se vaya a emplear. A continuación se coge la cafetera procurando agitarla lo menos posible y se echa un vaso de agua sobre el poso si corresponde al de una onza de café y dos si es el de dos onzas.

»Se ha de poner en seguida la cafetera al fuego y calentar los posos hasta que se deslían en el agua. Se toma un plato blanco, sin manchas y bien seco, remover con una cuchara el poso en la cafetera y vaciarlo en seguida en el plato, pero en poca cantidad de modo que llene sólo la mitad. Agitar entonces el plato en todas direcciones, con tanta ligereza como sea posible, durante un minuto, más o menos, y verter con cuidado todo el líquido en otro recipiente.

La cafeomancia se inicia en los países productores de café y a la vez grandes consumidores de dicha infusión

»De este modo, sólo quedan en el plato partículas del poso colocadas en mil maneras formando una multitud de caracteres jeroglíficos. Si estos dibujos son muy confusos, por ser el poso demasiado espeso, se añade un poco más de agua, se calienta de nuevo y se empieza otra vez la operación. Sólo se pueden leer los secretos del destino cuando los dibujos del plato son claros y distintos…

»Los bordes, por lo regular, son muy espesos, e incluso algunas veces hay en el centro partes muy confusas, pero se puede adivinar cuando la mayor parte del plato es descifrable.»

La mayoría de los videntes pronuncian invocaciones al vaciar el agua en la cafetera, al remover con la cuchara los posos que están en el fuego y al derramar éstos sobre el plato. Pueden utilizarse a tal fin las oraciones mágicas que se crean más convenientes de las muchas que figuran en los libros de magia.

Para interpretar las figuras hay que tener en cuenta su posición en el plato y, por ello, se concede gran importancia a su diámetro. Este se llama el nivel de los justos y en función del mismo se modifica el valor de las figuras formadas (es una línea imaginaria que pasa por el centro del plato, dividiéndose en dos partes iguales; en este caso, el diámetro se considera que está paralelo al adivino dividiendo horizontalmente la superficie en que se hallan las granzas).

Si las granzas o posos se hallan situados delante de esta línea -es decir, entre el vidente y ella- su significado, bueno o malo, es disminuido; si están situadas detrás de dicha línea, o sea en la segunda mitad del plato, el poder de las granzas aumenta.

La videncia a través de los posos del café 2

El adivino se limita a interpretar las figuras formadas por las granzas del café.

Hay tres casos posibles de consulta por el procedimiento de la Cafeomancia, los cuales son descritos por Gwen Le Scouézec en su Diccionario de las artes adivinatorias, de la manera siguiente:

Primer caso

La respuesta que hay que dar al consultante se referirá a un conjunto de hechos, por ejemplo la totalidad de una vida. Se leen entonces todas las figuras de arriba a abajo y de izquierda a derecha. Hay que interpretarlas individualmente en sus relaciones mutuas y en sus relaciones con el nivel de los justos.

Segundo caso

La respuesta a dar es un sí o un no a una pregunta determinada. Antes de empezar las operaciones de preparación el consultante escoge un signo simple, un círculo por ejemplo, que es el que se convierte en símbolo de la pregunta formulada. Si después se halla un círculo entre las figuras del poso del café, y este círculo se halla situado detrás del nivel de los justos la respuesta es afirmativa; si no hay círculo o si se sitúa delante del nivel de los justos la respuesta es negativa.

Tercer caso

La respuesta a dar concierne a un hecho preciso y a sus consecuencias. Igual que en el caso anterior, el consultante escoge un símbolo simple. El adivino busca este signo, después hará girar el plato de manera que esta figura quede totalmente a su izquierda y trazará en su mente un nivel de los justos de izquierda a derecha y paralelo a él, partiendo del signo. Todas las figuras que se hallen en este de los justos deberán ser interpretadas como las consecuencias que se querían conocer.

Por lo general, no es muy difícil descifrar las figuras formadas por el poso. Para tenerlas como válidas es suficiente que evoquen, aunque sea de una forma muy remota, una imagen cualquiera. Por otra parte, hay que interpretarlas conforme a la inspiración de cada momento y a la experiencia del mago o de la sibila. Se da luego una breve relación de las figuras más importantes y de sus significados.

Fuente Tarot y brujería

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