juzgar, corregirse, empatía, mentes, errores, sociedad, ego, Reinaldo Dos Santos
A veces nos encontramos con personas que juzgar es su mayor capacidad, sin piedad y sin anestesia se guían por una mirada ciega y un corazón vacío, sin un soplo de empatía. Asimismo, sus mentes están repletas de egocentrismo y deja secuelas en los más próximos escenarios.
El saber cómo actuar a partir de los errores, o las malas interpretaciones cometidas es un modo muy complicado de aplicar. Primeramente porque se debe romper la barrera del “ego” antes mencionada, esto debe reestructurar los cimientos de nuestra identidad. Cómo admitir que me he equivocado al juzgar a esa persona si me han educado para desconfiar de lo que no conozco?.
En la actualidad la sociedad imperan muchos juicios de valor, algo que se ha convertido muy común. No obstante, cuanto más perseveres en demostrar algo siempre surgirá este tipo de persona que solo se enfoca en lo malo que ve en ti. Ahora bien, no importa que esto se haya convertido en algo común, no es relevante cuanto nos juzguen o digan cosas falsas de nosotros, esto son solo palabras y percepciones de una persona que deja al descubierto su ruido ambiental. Porque para un mundo tan complicado lo único que debemos darle valor es lo autentico que seas y como te sientas contigo mismo cada día.
En algún momento de nuestras vidas todos hemos juzgado, nadie se salva de esto ya sea para mejor o para peor, todos lo hacemos. Mas allá de verlo como algo negativo, hay que asumirlo como lo que es: una necesidad natural por evaluar y controlar aquello que aún no conocemos.
Como bien se sabe, esto es un mecanismo de supervivencia. Sin embargo, la manera en que se haga nutre directamente nuestra personalidad, de nuestras creencias inculcadas y de nuestra flexibilidad de pensamiento. Según un trabajo llevado a cabo por la Universidad de Harvard, las personas tardamos poco más de unos segundos en “evaluar a una persona”. De hecho, lo hacemos en base a dos cuestiones muy básicas:
- ¿Puedo confiar en esta persona?
- ¿Merece mi respeto?
Los psicólogos de Harvard resumen estas preguntas en dos dimensiones: la cercanía y la competencia. Si constamos en un contexto laboral la aptitud será sin duda un factor esencial. ¿Puede esta persona avalar que podamos ser productivos?, ¿es un líder respetuoso?, ¿es creativo y me motivará?, ¿podré trabajar en equipo con él/ella?
Fuente Reinaldo Dos Santos
juzgar, corregirse, empatía, mentes, errores, sociedad, ego, Reinaldo Dos Santos