ego, definición, yo, amor propio, autoconstrucción, inconsciente, Reinaldo Dos Santos
Existen muchas definiciones acerca del ego, la común es el amor excesivo de una persona hacia si mismo, pero de la que hablaremos a continuación es aquella que predomina en nosotros y se conoce como el “yo”.
El ego se va autoconstruyendo a nivel inconsciente durante toda la vida mientras adquirimos conocimientos, creencias, hábitos y experiencias. Cuando hay falta de consciencia se cree que uno es lo que ha vivido y experimentado.
Esto solo es una ilusión que se proyecta y mantiene una idea de la separación. ¿La separación de qué?, de nuestra fuente, del Espíritu, de nuestro Padre, de Dios. Si nos consideramos separados del Padre entonces forjaremos esta ilusión de la separación en toda nuestra experiencia de vida.
Nos apreciaremos separados de los demás ya sea con una emoción de superioridad o inferioridad a través del juicio, rechazo, odio, orgullo, soberbia, etc. es decir, a través del miedo.
Si conseguimos ver hacia dentro de nosotros mismos hallaremos lo que es verdadero: nuestro auténtico Ser o Yo particular que nos muestra que nunca estuvo la separación, que somos uno con el Espíritu y que los de “allá afuera” son una extensión del Amor que se es.
Lo único que logra frenar ver hacia dentro es el propio ego, ya que con sólo verlo éste revelaría lo ilusorio de su naturaleza y por lo tanto permanecería expuesto a luz y al amor de Dios. La luz y el Amor diluyen toda presencia del ego, puesto que sana nuestra mente de la idea de la separación reponiendo la Unidad.
Darse cuenta de la existencia del ego, el “yo” mental y emocional no fundado desde adentro, sino impuesto por el medio, por la sociedad, es un primer paso en la toma de consciencia y en el animar de lo que persiste dormido.
Al rechazar al ego logramos sentir que disipamos todos los límites y nos sentimos distraídos, aterrorizados, estremecidos, como si hubiera acaecido un terremoto. Pero si tenemos valor y no retrocedemos, si no retornamos en el ego y prolongamos y seguimos más allá de él, nos localizamos con un centro secreto en lo más profundo de nuestro interior… nuestro verdadero ser, asimismo llamado Yo Verdadero o Yo Superior.
Asimilar a ser es un aprendizaje duro que muy pocos finiquitan porque el sistema educativo de la sociedad no da prioridad al autoconocimiento; en cambio, privilegia la información; esto funda patologías de la personalidad, como no saber lo que se quiere o quién se es. Ello involucra crear un ego diferente al real.
Ese dogma falsa, lo que uno opina que es, le paralizará desarrollar lo que podría alcanzar a ser. La persona se identifica con el ego que es un fragmento de sí mismo y repudia la dependencia a la que se somete, hasta que un buen día se despierta y pretende vivir libremente.
El ego es el medio que usa la inteligencia para alcanzar sus fines en un sistema educativo y en un medio social donde reina la falla. El riesgo es no revelar el genio interior y persistir ligado a roles y clichés desviados del centro espiritual. En una sociedad así nadie está satisfacción con lo que hace.
Fuente Reinaldo Dos Santos
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