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Volver a la sintonía femenina, MI CONEXION COMO MUJER
Con el correr del tiempo, de las responsabilidades —cada vez más numerosas— y del estrés, es muy frecuente que la mujer se distancie de su fuerza motora, la que la pone en sintonía con la Naturaleza a través de los procesos cíclicos que, en ambas, marcan las épocas de su vida.
Del mismo modo que los árboles florecen y pierden sus hojas, el cuerpo femenino tiene, cada mes, un momento de germinación y de repliegue. Pero esta sintonía se pierde en medio del océano de tareas y de presiones. ¿Cómo hacer para retornar a este encuentro del ser humano? ¿De qué manera volver a captar el ritmo de las fuerzas naturales que también se mueven al interior de cada mujer?
1. Los 4 arquetipos femeninos
La primera manera de tomar conciencia en profundidad sobre esta rítmica femenina que permite abrir la percepción de otro modo , es el reconocimiento y la conjunción de los cuatro arquetipos femeninos, en una asociación con la idea de Jung sobre estos esquemas de personalidad:
* La mujer: es la “identidad” en la que todas las mujeres están prácticamente en un 100%, no sólo por su edad o sus actitudes, sino también por las demandas que tienen como madres, como esposas, como amigas, como trabajadoras. Sin embargo, la manera en la que se puede favorecer la actividad de la mujer es recordando que no sólo existe el arquetipo de la mujer en la mujer, sino que hay otros perfiles que, aunque no lo parezca, siempre entran en juego y ejercen su influencia.
* La niña: es una de las que más puede enseñarle a la mujer sobre la mirada sobre el mundo. Compite con ella misma por superarse, pero no por ambición material, sino porque necesita descubrir cada día un misterio. Pide ayuda cuando lo necesita y también utiliza su independencia, de acuerdo con la ocasión y con sus objetivos. Concilia el trabajo y el juego, puede experimentar el máximo amor y el odio en poco tiempo. Es pura sensación y no sufre contradicciones en su accionar. Una niña-mujer al 100% sería demasiado voltaje, pero unas dosis de este arquetipo en la vida cotidiana oxigena las rutinas.
* La madre: es una de las figuras con la que existen más desencuentros porque, por un lado, siempre está la referencia con la relación tenida con la madre de crianza y, por el otro, están las personas que cumplen con ese rol maternal sin serlo (amigas, familiares, etc.). Es el arquetipo más relacionado con el cuidado, con el brindarse a los demás y el dar protección; por eso, demanda mucha energía personal, que es necesario aprender a utilizar para poder nutrirse a sí misma y a los demás sin obstaculizar los caminos ajenos.
* La anciana: en una sociedad que privilegia la juventud, o que desvaloriza el rol de los adultos mayores, es importante recuperar la idea de una anciana que reúne experiencia y tolerancia en virtud de su recorrido de vida. La anciana es la que no teme ante el futuro, pues sabe que el tiempo pasa muy rápido y ya no tiene tanto que perder; por eso, apuesta sin medida y también se deja llevar, consciente de que sus deseos se combinan con los designios del destino y tienen resultados muy particulares.
2. Un centro de poder personal
Otra de las maneras de reconocer y aprovechar la fuerza femenina es identificar el centro de poder personal, que concentra la femineidad en el sentido más integral del término. “Ser femenina” no es vestirse de rosa, ser coqueta y tener mañas que , se cree que cualquier mujer femenina debe hacer. Ése sería un estereotipo. Ser femenina, en este caso, es tener en cuenta la energía proveniente de la percepción, los ciclos naturales y la forma en que la mujer puede relacionarse con el mundo.
El centro de poder es el núcleo de energía que se encuentra en el interior de cada mujer, que es una fuente de creación, de transformación y de conexión con el ambiente. Utilizar este caudal de poder cósmico es la forma de cambiar el entorno y lograr la armonía en lo que se hace y en lo que se piensa.
Aunque se trata de un centro espiritual y no tiene una localización física, este núcleo se asocia con el útero, una de las partes del cuerpo que claramente identifica al sexo femenino y que tiene funciones importantes en lo biológico y en lo simbólico, como los ciclos menstruales y el embarazo. El útero, entonces, representa la fuerza creadora de la mujer, una creación que parece casi mágica. De este sentido implícito se extraen los significados asociados con el cáliz, el Grial o las copas, un envase con contenido que produce efectos para los sentidos.
3. El potencial de los ciclos femeninos energéticos
El ciclo menstrual es, prácticamente, la mayor particularidad biológica de las mujeres, que en la vida personal y social tiene muchos significados que exceden lo propiamente clínico. De hecho, los períodos están relacionados con las fases de la Luna: la mayoría de las mujeres inician su menstruación durante la luna llena o la nueva —llamadas “madre” y “bruja” respectivamente—, y no son pocos los casos en los que el ciclo se acorta o se extiende unos días para llegar a esas etapas lunares. Esto sucede porque la luna llena y la nueva son momentos de equilibrio, mientras que la creciente y la menguante (la “virgen” y la “hechicera”, en ese orden) lo son de transformaciones.
Cada semana de cambios de la Luna hace que aparezca uno de estos cuatro personajes, que ejercen una influencia diferente en la mujer:
– Durante la fase de la Bruja (luna nueva), la intuición está fortalecida y, así, las actividades esotéricas o espirituales son mucho más profundas.
– Mientras esté la Virgen (luna creciente), el centro de poder es especialmente recomendado para comunicarse, hacerse entender, reconciliarse o expresarse con los demás.
– La Madre (luna llena), en tanto, es la que trae la energía de la generosidad, el cuidado, y permite sentirse bien a partir de ayudar a los demás, así como mejora la autoestima y la seguridad interior.
– La Hechicera (luna menguante), por último, es la que quiere estar todo el tiempo en movimiento, tiene muchas cosas por cumplir y, si no las logra, puede sentirse culpable, frustrada o débil. Por eso tiene que ser muy selectiva con el uso de su energía y aprender a establecer prioridades.
Lo importante es saber que todas las mujeres pueden hallar este centro de poder en su interior: no depende del tiempo libre, de las elecciones hechas en la vida, del estudio o del dinero que se tenga. Esta conexión con lo más sensitivo y natural que se posee puede iniciarse hoy mismo, a través de tomar conciencia de los procesos y las sensaciones que acompañan su ciclo menstrual y mensual. Ése es el primer paso para conectar lo terrenal con lo espiritual, lo visible con lo invisible que se manifiesta en su existencia.
3 consejos para activar su energía femenina
1. Para reconocer las fluctuaciones energéticas en su ser, es conveniente armar un diario ,en el que anote día por día cuáles son sus sentimientos y su estado de ánimo. Así podrá “leerse” en el devenir de cada mes y observar cuáles son sus cambios positivos y negativos
2. Además, aproveche esa energía femenina que cambia según la luna para volverse mas perceptiva con respecto a sus preferencias durante cada fase del ciclo, porque cada semana lunar aporta un diferente tipo de energía.
Sólo por dar un ejemplo, la Bruja (luna nueva) prefiere la ropa de sencilla , y la Virgen (luna creciente) apuesta por el ejercicio, por la actividad física, y hace preferir la ropa cómoda y deportiva que permita mantenerse en movimiento.
Pero cada mujer tendrá experiencias diversas sobre las cuatro féminas que conducen el ciclo lunar y el menstrual a la vez; por lo tanto, su comunicación con ellas siempre será diferente. A todas debes quererlas y respetarlas
3. Si quiere alguna actividad “práctica” en la que pueda comenzar a entrar en sintonía con su poder natural, salga al aire libre y quédese un rato contemplando los colores, respirando aire fresco o escuchando los sonidos de los pájaros o el de las hojas con el viento. También puede poner música, bailar, cocinar algo rico y especial, incentivar su sexualidad o meditar en su casa. Cualquier ejercicio que le permita “frenar” y experimentar sensaciones olvidadas será ideal para iniciar su reconciliación con la energía personal.
La propia naturaleza es un baile entre masculino y femenino: la noche, el invierno, la oscuridad o el agua son femeninas (o, como dicen los orientales, yin). El sol, el día, el verano o el fuego son masculinos (o yang). Y desde luego, ambos son complementarios y necesarios en su justa medida.
¿Qué significa ser femenina y sexual?
En el ámbito del amor y la sexualidad, saber qué es la energía femenina y cómo potenciarla puede hacer maravillas por la buena salud de una relación de pareja. Así lo reconocen las milenarias filosofías orientales del Tao y el Tantra, que consideran que el placer de la mujer es un elemento fundamental para la felicidad de dos enamorados.
· En el contexto de una relación íntima, ser femenina significa estar conectada con tus emociones.
Ser capaz de expresar tus sentimientos. Hablar con el corazón. A menudo las mujeres se quejan de que los hombres no se abren a ellas, pero tal vez esto se deba a que ellas están relacionándose con sus parejas desde su parte racional y protegiendo sus verdaderos sentimientos bajo una coraza. Forma parte de la energía femenina el tener el coraje de mostrarte sin máscaras ni personajes, de exponerte ante tu pareja tal y como realmente eres. Sin preguntar tanto que siente el otro, entregarse y ser uno mismo. El otro tendrá la responsabilidad de aceptarlo o no.
De esta forma le inspirarás a despojarse él también de sus caretas ,ser él y abrirse ante ti.
· Otro rasgo de una energía femenina equilibrada es la capacidad de recibir. Las mujeres estresadas o con la autoestima baja no pueden dejar de dar: lo hacen todo por su pareja y luego se lamentan de no recibir nada a cambio. ¿Te reconoces? Bueno lo mejor, ni un extremo ni otro .
Algo que las mujeres realmente dichosas en pareja saben es que los hombres son felices cuando logran hacer felices a su mujer. En contrapartida, ellas saben cómo mostrar aprecio y agradecimiento por el cariño y la atención de ellos. Y ahí tenemos otra cualidad femenina: la capacidad de agradecer, reconocer, valorar, acoger y consentir.
· Cuando hablamos de la relación íntima, la energía femenina tiene que ver con saber ir despacio, saboreando en cada minuto el momento presente, sabiendo conectar con el alma de la otra persona. Solo así la mujer despliega todo su potencial erótico y, cuando esto ocurre, su sexualidad y sus sentimientos se funden, haciéndola sentir plena. Es así como la mujer puede satisfacer verdaderamente a su pareja, lejos de los estereotipos del cine y de las fantasías masculinas. Solo dejando salir la diosa, la fémina, sin miedos ni juicios, sintiendo con los ojos cerrados y abriendo el alma para sentir placer
En definitiva, como mujer trata de tener presentes siempre tus sentimientos y ser fiel a ellos. No finjas con la intención de complacerle, porque la sociedad así lo exige, pero tampoco trates de ser la super mujer ruda porque te agotarás y porque a la larga no funcionará.
Si no sabes expresar tus necesidades y en lugar de hablar con el corazón dejas caer píldoras de sarcasmo y resentimiento, tu pareja se cerrará y tú acumularás amargura.
Se trata también de ser consciente de tu sensualidad y darte permiso para disfrutarla, digan lo que digan los prejuicios o las normas sociales. Deja brotar el placer, explora tu cuerpo y el de tu pareja, permítete sentir y deja volar a la diosa que vive en ti.
Recuerda: sé tú misma, valórate, expresa tus sentimientos y necesidades y atrae a tu lado a una pareja buena,que reconozca tus cualidades y tenga como prioridad tu felicidad. Porque de ese modo los dos serán felices.
Fuente Meredith Montero
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