mindfulness, presente, vida, emociones, mente, pensamientos, Reinaldo Dos Santos
Vivir con mindfulness involucra estar en el presente en cada segundo, día tras día, mediante el control de tu atención, que es a su vez el excelente modo de fiscalizar tu mente y tus emociones, sin dejarte atrapar por obsesiones, autocríticas o emociones intensas y destructivas, residiendo completamente en el momento presente.
El mindfulness beneficia a tomar las riendas de uno mismo, en vez de vernos empujados por torbellinos de emociones o pensamientos excedidos que no nos contribuyen nada bueno. Involucra decidir libremente cuándo y durante cuánto tiempo te vas a inquietar por algo o especular en algún problema, en vez de abandonar que sea tu propia mente la que lo concluya, inundando tu cabeza de opiniones negativas en los períodos más inadecuados (como cuando estás trabajando o pasando un buen rato con tus amigos) o percibiéndote cogido por el miedo, la ansiedad, la rabia o el desconsuelo sin poder hacer nada por evitarlo.
Quizás te ha ocurrido alguna vez que poseías un fuerte dolor de cabeza (o cualquier otra molestia física igual de desagradable) y has emprendido a ver una película tan encantadora que te has inmerso en ella hasta el punto de olvidarte del dolor. Claro, el dolor se ha ido temporalmente, pero una vez que centras tu atención en otra cosa. Como ves controlar tu atención es un arma muy poderosa.
Hay noches donde no se puede dormir, y no paras de dar vueltas a preocupaciones; cuando inicia una charla de tu a tu de desprecio; cuando aparecen recuerdos desagradables, discusión de pareja, problemas familiares o económicos, entre muchas cosas más igual de desagradables. Cuando sucede esto y no sabes que hacer, practicar mindfulness puede ser de gran ayuda.
Sin embargo, la mayoría de las personas no están acostumbradas a estar en estado mindfulness, al contrario su atención se evoca a lo malo generando más caos internos. Por ejemplo, ¿has entrado alguna vez en alguna habitación para coger algo y has olvidado qué era? ¿Has estado hablando con alguien pero no has escuchado nada de lo que decía? ¿No recuerdas lo que comiste ayer? ¿Has ido en coche alguna vez y al llegar te das cuenta de que no recuerdas la mitad del viaje, como si hubieras ido en piloto automático? ¿Has aparcado el coche hace un instante y no recuerdas si lo has cerrado con llave? Si has respondido que sí a algunas de estas preguntas, entonces ya reconoces qué es lo inverso al mindfulness.
Todo eso, son tan solo alguna de las tantas cosas que tu no prestas atención, estas en una falta total o casi total de atención en el presente. Tu cuerpo está en un sitio, pero tu mente en otra parte, quizás en el pasado recordando cosas que ya sucedieron o en el futuro, tratando de anticiparte a cosas que pueden pasar. Tu mente no está en donde quieres tenerla, sino que esta descontrolada, moviéndose a donde quiere y cuando quiere. Este rondar de la mente consigue ser algo positivo, que beneficia a avivar la creatividad, pero no cuando el lugar al que suele ir tu mente solo recurre para hacer que te sientas mal.
Por lo general, estamos tan aferrados por nuestras inclinaciones aproxima de lo que ha pasado o lo que va a pasar, que difícilmente quedamos en el presente, que es donde se despliegan verdaderamente nuestras vidas.
Vivir con mindfulness representa estar completamente comprometido en el presente, en todo lo que haces en cada momento. No simboliza que no te des cuenta de las ideas, pensamientos o recuerdos que brotan en tu mente; por supuesto que te das cuenta, pero eliges por dejarlo ir y centrar tu atención en el presente o bien optas por recapacitar en esa idea que ha brotado en tu mente, pero lo haces espontáneamente. Esta es la gran discrepancia. Al ejercer el mindfulness cada día, en cada pequeña cosa que concibas, ya sea comer, leer, proveer una ducha o hablar por teléfono te metes de lleno en esa práctica y la vives completamente en cada momento, como si no acaeciera nada más en el mundo. Si haces esto diariamente, vas obteniendo cada vez un mayor control de tu mente. Conjuntamente, el mindfulness hace que tu costumbre del día a día sea más rica y amplia. Con mindfulness, los días que se consideraban todos asimiles promueven a desistir de serlo, porque todo es perpetuamente disímil si lo observas con atención. Inclusive tú eres distinto cada día y cada momento que pasa.
Fuente Reinaldo Dos Santos
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