Nodos Lunares, Nuestra Misión, Misión de Vida, Eduardo Luz
Hablar de los Nodos Lunares es hablar de dos cosa claves, una tiene que ver esencialmente con nuestro bagaje kármico, es decir, aquello que arrastramos de nuestras vidas pasadas y el otro, tiene que ver esencialmente con esa misión que tenemos que cumplir en el presente. Pero debemos entender ciertas cosas que son importantes para poder comprender de qué manera dicho suceso afecta nuestro presente y futuro.
¿Qué son los Nodos?
En principio, los nodos no son planetas. Estos son puntos matemáticos que se forman por la intersección del arco lunar y solar. Es decir, un nodo es cualquier de los dos puntos en que una órbita corta a un plano de referencia, que puede ser la eclíptica o el ecuador celeste. El movimiento de este punto matemático, es siempre retrógrado, suelen siempre estar a 180º y en signos opuestos a la cual se le suele llamar Axis.
¿Qué son los Nodos Lunares?
Como sabemos, la Luna es el cuerpo celeste más importante del sistema, ya que debido a su movimiento rápido y por estar estrechamente relacionado a las emociones, suele generar mayor influencia en nuestra vida diaria. Por ello es imprescindible que entendamos sus nodos.
Es preciso señalar que la órbita de la Luna está inclinada 5° 9′ respecto a la Eclíptica, a la que corta en dos puntos llamados Nodos ascendente y descendente. Si los nodos estuviesen fijos, el Sol los atravesaría cada medio año, y si coincidiese la proximidad del paso con una sicigia, se produciría un eclipse. Los eclipses ocurrirían siempre en las mismas constelaciones zodiacales. Pero esto no es así: los nodos retrogradan sobre la Eclíptica, dando una vuelta en 18,6 años a través de los doce signos del zodiaco. .
Las dos intersecciones se pueden calcular y están situadas diametralmente opuestas, formando la línea de los nodos. Ese eje nodal se mueve hacia atrás, es decir de Aries/Libra a Piscis/Virgo, a Acuario/Leo. El Nodo Lunar ascendente se denomina también Nodo Lunar Norte, o Cabeza del Dragón, mientras que el Nodo Lunar descendente se denomina Nodo Lunar Sur, o Cola del Dragón. En la astrología india reciben los nombres de Rahu y Ketu.
Astrología Kármica:
El significado del eje lunar está relacionado con la astrología kármica. El punto de partida es el concepto que no estamos por primera vez en la Tierra, sino que hemos acumulado experiencias en vidas pasadas. El principio de la reencarnación está ilustrado por el eje lunar, ya que el Nodo Descendente o Sur se refiere a nuestro pasado, mientras que el Nodo Ascendente o Norte muestra el futuro y la lección principal que debemos aprender en la vida presente.
La suma de nuestras experiencias pasadas está contenida en el Nodo Sur que suele simbolizar áreas que nos son familiares. Representa hábitos que no queremos dejar por razones de comodidad; es decir, el Nodo Sur representa el camino de la menor resistencia. Sin embargo, la tarea consiste en superarnos a nosotros mismos y ganar nuevas experiencias, las cuales pueden ser diametralmente opuestas a las anteriores, tal y como lo simbolizan el signo y la casa que contienen al Nodo Lunar norte.
Nodo Norte:
Se dice que el Nodo Norte, o ascendente, representa un objetivo espiritual que muestra el camino del crecimiento evolutivo de nuestra alma y que debemos alcanzar en esta vida. Requiere que salgamos fuera de nuestra zona de confort. Es el símbolo del futuro. Representa una nueva experiencia que aún no ha sido intentada. Para el individuo, eso representa el nuevo ciclo que él ha estado buscando. Al llevar consigo todas las aprensiones de lo desconocido y enfrentándose a experiencias nuevas, esta posición nodal aporta una curiosa atracción magnética que empuja a las almas hacia su crecimiento futuro. Hay providencia divina en el hecho de intentar algo nuevo, y en tal caso el individuo recibe una gran ayuda por sus esfuerzos. En los niveles más profundos de su ser, él percibe un sentido de dirección.
El propósito de su vida le impulsa a pesar de todos los obstáculos. De hecho, esta posición nodal es como un cuerno de la abundancia lleno de tesoros, capaz de ofrecer un beneficio tras otro a medida que cada obstáculo se convierte en un peldaño que simboliza el crecimiento futuro. Simboliza igualmente la máxima área de expresión que se puede alcanzar en la vida actual y, en consecuencia, se debe interpretar de la mano de las más altas cualidades del signo y la casa en la que está situado. Al principio, las nuevas experiencias parecen solitarias, cuando el individuo todavía está inseguro de sus pasos. Pero no tarda en darse cuenta de que, para que las pruebas de valor a las que se somete tengan algún significado, debe afrontarlas solo en lo más profundo de su ser, allí donde cada nueva aventura que afronta le encuentra desplegando el carácter singular de su propia y única experiencia.
La novedad de todo ello crea una fascinación peculiar para el individuo. Él ve siempre ante sí dicha fascinación como si fuera la tradicional zanahoria colocada delante del burro, pero cada vez que ha creído alcanzarla, se da cuenta de que surgen nuevas y elevadas posibilidades, lo que le exige dar nuevos pasos, hacia adelante, someterse a mayores pruebas, experimentando un mayor deseo de continuar adelante. Pero el hombre no puede alcanzar su nodo norte hasta que aprenda a desprenderse de su pasado, ya que este pasado representa los grilletes de su prisión kármica. El nuevo ciclo del nodo norte presenta así un nuevo problema que no ha sido afrontado todavía. Es el descontento del hombre con la forma antigua y decadente de su pasado, junto con el gran deseo que siente por descubrir y explorar su más elevado potencial en el futuro. A cada paso que da, empieza a sentirse cada vez mejor consigo mismo.
Su vida adquiere un nuevo significado a medida que experimenta posibilidades que hasta entonces ni siquiera había considerado. Pero el hombre no alcanza su nodo norte hasta no haber viajado previamente a los más elevados niveles kármicos de su nodo sur. Debe aprender a abandonar los hábitos negativos y los recuerdos que ya no sirven para un propósito útil en su vida. Debe estar dispuesto a caminar por senderos jamás hollados antes por él. La característica más extraordinaria del nodo norte es que, por mucho que el hombre avance en él, siempre queda mucho más por alcanzar, ya que representa la espiral que se eleva permanentemente hacia Dios.
Nodo Sur:
Por su parte el Nodo Sur, o descendente, representa nuestro karma, las experiencias acumuladas durante las vidas anteriores, este revela nuestra zona de confort. Simboliza el pasado del hombre. No se trata del simbolismo de una encarnación pasada, sino más bien de una combinación de acontecimientos, ideas, actitudes y pensamientos procedentes de cada encarnación, cuyos efectos acumulados no resueltos han creado la vida actual. Los modelos de comportamiento más profundamente arraigados se encuentran aquí en el punto del cenit del trabajo de siglos y milenios del hombre sobre sí mismo.
En la vida actual puede hacer bien poca cosa para alterar el equilibrio alcanzado después de tantos años de entrenamiento y costumbres adquiridas. Por esta razón, el hombre muestra la tendencia de permanecer en su nodo sur, como en una especie de cómodo pasado con el que se siente bastante familiarizado. La casa que se construye en esta vida descansa únicamente sobre las bases que él mismo creara con anterioridad. Para algunos, el nodo sur puede ser limitativo, mientras que para otros cuyos fundamentos pasados son firmes y amplios, puede ser el factor capaz de conseguir que la vida actual alcance unos logros máximos.
Cuando se entra a iniciar una nueva vida, las posibilidades de tal situación se verán aumentadas o disminuidas por todo lo que haya pensado, dicho y hecho durante todo el tiempo anterior. La ficha kármica del tiempo pasado configura los escalones concretos sobre los que el hombre se eleva con paso firme, o sobre los que desciende con pies inseguros. Al margen de los caminos que hayamos seguido, el curso de este nodo sur nos deja abiertos al residuo kármico que llega hacia nosotros procedente del pasado. Miramos constantemente hacia el futuro y rara vez nos detenemos para examinar los efectos de todo aquello que hemos creado, hasta que tales efectos surgen delante de nosotros, obstaculizando nuestro camino. Las huellas que hemos dejado siguen ahí, simbolizando los hábitos de vidas enteras, de modo que indican el camino de menor resistencia probable.
De hecho, los aspectos más negativos de un individuo son aquellos que él ha permitido que siguieran fermentando en su alma durante milenios. El trata de recomponer los fragmentos de su pasado profundamente enraizado con la esperanza de que configurará los bloques sobre los que podrá basar su futuro. Sucede con demasiada frecuencia que el propio pasado implica al individuo en una clase de curiosa fascinación, hipnotizándole de tal modo que es capaz de regresar a antiguos métodos de comportamiento, con lo que se olvida de la razón para investigar en su pasado, dejando de lado el verdadero propósito de su existencia, en lugar de considerarlo como el medio para alcanzar el fin que deseaba originalmente.
El nodo sur puede ser como arenas movedizas: seguras mientras únicamente se mire hacia ellas y no se den pasos físicos en esa dirección. Un paso dado en la dirección del nodo sur significa, casi con toda seguridad, sumergirse en recuerdos largamente comprimidos, de los que puede tardar muchos años en librarse, aun contando con la ayuda de otra gente. Resulta interesante observar que la curiosidad del hombre, que es precisamente uno de sus valores más formidables, puede convertirse también en su mayor enemigo, ya que, a medida que los pequeños fogonazos de su nodo sur llegan a su mente consciente, su propia curiosidad insaciable le obliga a volverse hacia atrás y retroceder para buscar más cosas.
Para quedar bien con su pasado busca algo más que una simple comprensión intelectual. Al desear experimentarlo intuitivamente, relacionarse emocionalmente con él, tocar y percibir la realidad de su pasado, el hombre lo convierte inadvertidamente en la realidad de su presente. En tal caso, y sin saberlo, se ha arrojado de pronto en brazos de una zona regida por otro tiempo, el de su pasado. En esencia, ha reprogramado su computadora, pero el cambio es tan sutil que él ni siquiera se da cuenta de ello, hasta que las admoniciones de quienes le rodean le permiten darse cuenta de que su comportamiento funcional resulta inadecuado para el tipo de vida que él es aquí y ahora. Así pues, el nodo sur debe ser utilizado como el banco de memoria de los grados que ya se han vivido, y de los que el individuo tiene que alejarse, extrayendo siempre de su pasado, pero no regresando jamás a él, a menos que haya fuertes conjunciones planetarias que así lo aconsejen.
15 puntos para comprender los Nodos Lunares:
- Oposición Nodo Norte–Nodo Sur. Los nodos están en signos zodiacales opuestos, a 180º grados exactos de separación.
- Siempre están retrógrados (Rx). Los nodos lunares siempre están viajando en retroceso. Es por eso que su tránsito comienza a los 29 grados 59 minutos y termina en 00 grados 00 minutos de un signo.
- Cambian de signos cada 18 meses. Los nodos lunares cada 18 meses aproximadamente, comienzan a transitar un nuevo signo, por lo que las personas nacidas dentro del mismo grupo de nodos pertenecen a una misma “tribu de alma“, que necesita aprender las mismas lecciones.
- Tienen iguales signos los nodos lunares y los eclipses. Los puntos de cruce son también el área del zodiaco en la que ocurren los eclipses. Si una Luna Nueva o Luna Llena se produce dentro de los 5 ° de un nodo, obtendremos un eclipse total o anular, de ahí a que se considere que los eclipses tengan una energía kármica implícita. Los tránsitos de los nodos lunares, también señalan las áreas de la vida que serán el blanco de los eclipses.
- Ciclo de 18 años y 6-7 meses. Los nodos lunares tardan en volver a la misma posición que tenían en el momento del nacimiento aproximadamente 18 años y 6-7 meses. Es por esta razón que a los 19, 38, 57, 76,… años de edad están marcados por algunos puntos de inflexión. Los años anteriores a ellos (18, 37, 57 y 75), son momentos en los que hacemos un balance de los últimos 18 años y nos preparamos para el siguiente. Desde un punto de vista puramente psicológico, estos son los años de “renacimiento”.
- Oposición de fase de los nodos: punto medio del ciclo. El tránsito del Nodo Norte por el Nodo Sur de nacimiento y viceversa, se llama la oposición de fase de los nodos que ocurre a los 9 años después de la conjunción. Estos momentos hacen posible que una persona inicie la “limpieza” de su pasado y por lo general esto siempre va acompañada por eventos externos en la vida. Esta es la razón por la que a los 28, 47, 66,… años, casi siempre conllevan algún tipo de cambio radical, que se vincula con nuestra relación con los demás en conjunto y nuestro entorno social.
- Conexión y separación. El Nodo Norte, o ascendente, actúa como una señal que nos lleva hacia el futuro y se considera que es un punto de encuentro que representa lazos o conexiones personales importantes. El Nodo Sur, o descendente, es un indicador del pasado y las separaciones. A través del Nodo Sur nos liberamos de personas, lugares y cosas que llevamos con nosotros y que ya no son necesarios.
- Sub-desarrollados y súper-desarrollados. La teoría detrás de los nodos de la Luna sugiere que todos venimos a este mundo con algunos aspectos de nuestro carácter poco desarrollados y otros súper desarrollados. El Nodo Norte indica las cualidades que necesitamos desarrollar con el fin de encontrar el equilibrio interior. El Nodo Sur sugiere nuestros rasgos súper-desarrollados y que son fáciles, pero que pueden poner en peligro nuestras vidas si nos aferramos a ellos por seguridad.
- Subconsciente e inconsciente. El conocido astrólogo alemán Thomas Ring, quien entendió la astrología como “el arte de la interpretación”, consideró que el Nodo Norte muestra el lugar donde pueden hacerse accesibles los contenidos subconscientes, mientras que el Nodo Sur muestra donde la conciencia puede hundirse en las profundidades del inconsciente.
- Por conocer y conocido. Con el Nodo Norte sentimos que estamos listos para algo nuevo, en cambio el Nodo Sur representa nuestra ciudad natal del horóscopo, tal vez no sea el lugar que deseamos establecernos permanentemente, pero es un algún lugar acogedor para visitar cuando necesitamos tener un sentido de lugar o pertenencia.
- Equilibrio y desequilibrio. Los nodos de la Luna sugieren un equilibrio kármico personal. Por lo tanto, trabajar conscientemente en estas “lecciones de vida” puede llevarnos a una mayor felicidad y satisfacción. Si sobre-enfatizamos y recurrimos a las cualidades de nuestro Nodo Sur, podemos sentir que el éxito personal es muy difícil de alcanzar.
- Obligado y voluntario. La gente a menudo comienza a enfrentar y trabajar las lecciones del Nodo Norte a partir de los treinta años. Antes de esta etapa de nuestra vida, podemos ser un poco ciegos y tendemos a seguir apegados a las tendencias del Nodo Sur. Seamos o no conscientes de que trabajamos nuestras lecciones, es probable que los acontecimientos en nuestras vidas nos obliguen a enfrentarnos a ellas.
- Astrología occidental: Nodo Norte espiritual y Nodo Sur materialista. Reconocemos que estamos siguiendo el camino del Nodo Norte porque se siente satisfactorio y se considera espiritual. Por el contrario el Nodo Sur se considera materialista porque es un territorio trazado que es familiar, somos innatamente buenos y nos resulta atractivo pero niega nuestra evolución.
- Astrología Védica: Nodo Norte materialista y Nodo Sur espiritual. De acuerdo a Astrology Weekly, en oposición a la astrología occidental, la astrología védica considera que el Nodo Norte (Rahu), es la cabeza del dragón desconectada del resto de su cuerpo, es materialista, codicioso y potencialmente cruel, controlador y manipulador. Por otro lado, el Nodo Sur (Ketu) es muy inspirador y creativo, pero puede ser igualmente destructivo porque quiere libertad total y en el mejor de los casos es muy instintivo, sensual y espiritual.
- Era de Acuario: intenciones e instintos. La civilización occidental en su evolución y aspiración a la Divinidad, rechaza la sexualidad o la prosperidad material. En cambio el mundo oriental da valor espiritual a la familia y los instintos sexuales, considerándolos como un camino hacia los estados superiores de conciencia y en última instancia a la Divinidad. En la Era de Acuario, hay un punto de vista holístico de los Nodos Lunares o Nodos Kármicos. Ellos permiten entendernos a nosotros mismos como seres espirituales con instintos (Nodo Sur, Ketu, cola del dragón) e intenciones (el Nodo Norte, Rahu, cabeza del dragón).
Fuente Cartas Egipcias
Nodos Lunares, Nuestra Misión, Misión de Vida, Eduardo Luz