Rendirse, acto valeroso, valentía, temores, Reinaldo Dos Santos
A veces rendirse no es de cobardes, sino de valientes. Delibera que no siempre rendirse simboliza falta de valor, sino todo lo contrario: coraje, prudencia, inteligencia emocional. Es más, en algunas situaciones de la vida el valor preciso para poner un punto y final es mayor el que se requiere para prolongar con la historia.
Renunciar de enfrentar resistencia puede ser una buena medida y, en ocasiones, la única salida que poseamos. Y no, no simboliza que nos sometamos a algo o a alguien ni que nos permanezcamos sin fuerza como dice el diccionario. A pesar de, ceder ante cualquiera adversidad suele ser juzgado por los demás como un acto negativo que nos plasma como débiles, cuando no como cobardes.
La cobardía y la prudencia son dos actitudes distintas
Casi por inercia muchos desplegamos a apreciar, etiquetar e involucrar cualidades que podrían declarar una misma conducta. Este es el caso de ser un cobarde y el de ser juicioso. Cualquiera de las dos actitudes podría declarar que alguien renunciara un proyecto. No obstante, si nosotros nos hallamos en este proyecto será más posible que declaremos su marcha por temor para impedir una disonancia cognitiva -una falta de coincidencia entre lo que concebimos y lo que pensamos- molesta para nosotros.
Usualmente todo contexto novedoso, responsabilidad o cambio sobrelleva un miedo, menor o mayor, y todos somos sensatos de ese miedo cuando quedamos ahí. Empero, hay personas que por encima de ese miedo aprecian que prolongar es una mala opción para ellas y por ello no son cobardes. De hecho en muchos casos son valientes porque para ellas posiblemente era más sencillo prolongar y lo complejo era no hacer lo que los demás esperaban.
Temeroso es el que se depone llevar por el miedo, el que no quiere correr ningún riesgo, el que escucha a su yo interior y lo niega, el que admite la desdicha como precio de la comodidad, etc. Cobarde, en cambio, no es quien retrocede, espera o se vence en un momento dado de su vida porque piensa que esa es una respuesta inteligente para su bienestar.
Rendirse a veces es sensato: constaríamos pensando en los potenciales riesgos de seguir donde constamos y procederíamos de esa manera para no recoger más daños innecesarios. Es más, cambiar cuando algo va mal es de valientes.
Fuente Reinaldo Dos Santos
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